He leído con gran interés las primeras manifestaciones del nuevo presidente de la Autoridad Portuaria de Pasaia y he de resaltar la afirmación referente a que el Puerto no es enemigo del entorno.
Coincido plenamente en esa visión y he de decir claramente que al igual que el Puerto nunca ha de ser enemigo de los municipios en los que se asienta, los municipios tampoco hemos de ser vistos como enemigos por el Puerto.
Confío sinceramente en que estas manifestaciones supongan el inicio de unas nuevas relaciones entre la Autoridad Portuaria y el Ayuntamiento que presido, bien diferentes a las que se han mantenido en los últimos dos años, en los que la falta de respeto a las competencias municipales ha sido la principal seña de identidad. Y respeto también a lo que la mayoría de los y las pasaitarras definamos para nuestro futuro, sin hipotecar y, sobre todo, sin condicionar nuestro desarrollo a la financiación del puerto exterior.
Si lo que trata el nuevo presidente, según ha manifestado, es colaborar e impulsar la regeneración económica y social de Pasaia y Pasaialdea, tiene una buena oportunidad para demostrarlo, respetando y haciendo respetar la autonomía municipal en el marco de unas relaciones basadas en el mutuo reconocimiento de las competencias que tienen otorgadas ambas entidades, tal y como lo reconoce el acuerdo de bases para la negociación y redacción de un convenio que regule la coordinación entre el ayuntamiento de Pasaia y la autoridad portuaria en el ámbito de sus respectivos objetivos y competencias, firmado entre ambas entidades en Febrero del año 2.006.
En ese camino, estoy segura, siempre tendrá la colaboración de la corporación que presido y la mía propia.
Espero su toma de posesión para entablar unas conversaciones que comiencen a resolver esta última fase de desencuentro y fortalezcan las relaciones y proyectos comunes, aparcando nuestras diferencias, con el único objetivo de servir de la mejor manera a los intereses de la ciudadanía a la que, cada cual en el ámbito de sus responsabilidades, nos debemos.
Maider Ziganda